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El Gran Hotel Budapest, de Wes Anderson

Divertida fabulación

El-Gran-Budapest-Hotel_Póster-Oficial            Anunciada como aquellas producciones de los 70 con un “reparto de lujo”, Wes Anderson nos cuenta la historia legendaria de un lujoso hotel durante el periodo de entreguerras en la Europa del Este. Utilizando como referencia textos de Stefan Zweig, especialmente El mundo de ayer, aparecen países y ejércitos ficticios pero más o menos reconocibles, en una película que expone un ameno disparate con personajes exagerados y divertidas intrigas.

            Se narra a través de diversas épocas, remontándose de la más reciente a la más antigua, donde se suceden todos los acontecimientos, esta fórmula ayuda al concepto de fábula que toma el film. Pero lo más interesante del film es el aspecto formal, una historia que contada de otra forma podría ser un thriller o un drama, se convierte en una comedia. Los personajes son exagerados en sus diálogos y postura, remarcados por un maquillaje y vestuario próximos al ridículo. Aunque lo más sobresaliente es una especial y milimétricamente estudiada puesta en escena, encuadres con puntos de fuga larguísimos y centrados, utilización sistemática de elementos geométricos y tipografías de letras muy marcadas, así como la simetría en los planos que en ocasiones se rompe a modo de gag visual. La fotografía, luminosa, juega continuamente con los mismos tonos cromáticos en cada escena, incluidos los vestuarios, utilizando una paleta de colores pastel en la mayoría de las ocasiones. grand_budapest_hotel_0

            Todos estos elementos conforman la actitud decididamente jocosa de la película, que además mantiene una curiosa intriga mientras repasa, a su manera, un estilo de vida y una época histórica ya pasadas, incluso cuando nos situamos en el momento más reciente. La música adecuadísima del siempre acertado Alexandre Desplat y, por supuesto, el plantel de actores colaboran al buen resultado, un relamido Ralph Fiennes, un tieso Tony Revolori, un “muy francés” Mathieu Amalric, un tremendista Adrien Brody, un sanguinario Willem Dafoe y un engolado Jeff Goldblum, entre otros, hacen posible este divertido y entretenido cuento.

José María Álvarez

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